Estar presente en una competición del calibre de unos Juegos Olímpicos es, qué duda cabe, una experiencia inolvidable.
Si, además, nuestro Equipo consigue un Oro, una Plata y dos Diplomas, la satisfacción se multiplica.
Y si, por añadidura, la camaradería, el espíritu de equipo, la unión de deportistas, técnicos, y miembros del equipo pluridisciplinar, se palpa en cada momento, en cada situación, la sensación es aún mejor.
Así que, desde aquí, quiero enviar mis más calurosas felicitaciones para Fernando y Antón, Iker y Xabi, Marina, y Onán y Aarón, que tocaron la gloria en Qindao.
Felicidades, además, para los demás deportistas del Equipo, que han realizado, también, unos grandes Juegos.
Gracias a los técnicos, al equipo multidisciplinar, y a Jane, director del equipo olímpico.
Y enhorabuena, en fin, a todos aquellos que con su esfuerzo y dedicación han ayudado a que éste, nuestro sueño, el sueño de toda la RFEV, se haya hecho realidad.
Ya sólo queda seguir trabajando para que nuestra participación en Londres sea igual o mejor.
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